Antes de invertir, haz estas tres comprobaciones:
Cuando alguien decide empezar a invertir, la primera pregunta suele ser:
¿Dónde invierto?
Fondos indexados, ETFs, acciones, renta fija, oro, planes de pensiones…
Pero probablemente esa no sea la primera pregunta que deberíamos responder.
Antes de decidir dónde invertir, hay tres cifras mucho más importantes que conviene conocer.
1. ¿Cuánto necesitas realmente para vivir?
No hablamos de cuánto gastas de media cada mes.
Hablamos de cuánto necesitas para cubrir aquellos gastos que no puedes eliminar fácilmente:
- vivienda,
- alimentación,
- suministros,
- transporte,
- seguros,
- educación,
- cuotas de deuda,
- y demás compromisos imprescindibles.
Podríamos llamarlo tu presupuesto de supervivencia.
Si normalmente gastas 2.500 € al mes, pero podrías reducir temporalmente tus gastos hasta 1.700 € sin comprometer necesidades importantes, esta segunda cifra es mucho más útil para construir tu planificación financiera.
Porque te permite saber cuánto dinero necesitas realmente para mantener tu vida si aparece un problema.
2. ¿Cuánto dinero tienes disponible para afrontar un imprevisto?
Tener 50.000 € de patrimonio no significa necesariamente disponer de 50.000 €.
Puedes tener dinero:
- invertido en bolsa,
- inmovilizado en una vivienda,
- dentro de un plan de pensiones,
- destinado a una compra futura,
- o comprometido para otros objetivos.
La pregunta relevante es otra:
¿Cuánto dinero podrías utilizar hoy si mañana apareciera un imprevisto importante sin tener que vender inversiones o endeudarte?
Ese es el verdadero punto de partida para construir tu fondo de emergencia.
Y aquí aparece uno de los errores más habituales de las finanzas personales: aplicar automáticamente una cifra estándar a todo el mundo.
Tres meses.
Seis meses.
Doce meses.
La realidad es que dos familias con los mismos gastos pueden necesitar fondos de emergencia completamente diferentes.
La estabilidad laboral, las fuentes de ingresos, las personas dependientes, los seguros disponibles o la capacidad para reducir gastos importan tanto como la propia cifra mensual.
3. ¿Cuánto puedes invertir sin necesitar ese dinero?
La tercera cifra es tu capacidad real de ahorro e inversión.
Y tampoco es simplemente:
ingresos − gastos = inversión.
Antes debes considerar los gastos extraordinarios previsibles y los objetivos de corto y medio plazo.
Cambiar de coche.
Reformar la vivienda.
Pagar unos estudios.
Hacer una entrada para una casa.
Realizar un viaje importante.
Si sabes que necesitarás 20.000 € dentro de dos años, invertir ese dinero como si tu horizonte fueran veinte años puede generar un problema aunque la inversión sea perfectamente razonable.
Por eso, la cantidad que puedes invertir es aquella que puedes destinar a tus objetivos de largo plazo sin comprometer el resto de tu sistema financiero.
Invertir debería ser una consecuencia
Una buena planificación financiera no empieza seleccionando productos.
Antes de invertir, haz estas tres comprobaciones
Empieza respondiendo preguntas.
¿Cuánto necesito?
¿Qué riesgos tengo?
¿Qué objetivos quiero financiar?
¿Cuándo necesitaré el dinero?
¿Cuánto puedo invertir periódicamente?
¿Qué nivel de riesgo puedo asumir?
Solo entonces tiene sentido construir una estrategia de inversión.
Porque una cartera puede ser excelente desde el punto de vista financiero y, aun así, ser completamente inadecuada para la persona que la tiene.
Antes de preguntarte dónde invertir, averigua cuánto necesitas, cuánto tienes disponible y cuánto puedes invertir realmente.
Ese es el comienzo de tu sistema financiero.


